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Innoval Aluminio

Liviano, resistente, versátil y infinitamente reciclable: esas calidades hacen del aluminio un material moderno y de los más importantes del siglo XX, a punto de ser casi imposible imaginarnos nuestra actual vida cotidiana sin él.

Joven, si lo comparamos con otros metales conocidos y utilizados desde la antigüedad, substituye con ventajas innegables, materiales más pesados y menos durables. Entra en la composición de casi todo lo que forma parte de la vida de los habitantes de este mundo, agregando valor, funcionalidad y también belleza a productos tan simples como utensilios domésticos o tan complejos como naves espaciales.

Su historia se confunde con la de la ciencia y de la tecnología contemporánea y está caracterizada por la persistencia y osadía de científicos y emprendedores.

Como el aluminio no se lo encuentra en estado natural, su descubrimiento está entre los más recientes hallazgos en el reino mineral. En 1809 Humphrey Davy fundió hierro en presencia de alúmina, obteniendo una aleación de hierro y de un nuevo metal que bautizó de Alumium, más tarde llamado de Aluminium. La bauxita, yacimiento que da el nombre al mineral de aluminio, fue encontrado en 1821, en la región de Les Baux, en el sur de Francia. En esa época, el metal de aluminio todavía no existía para el mundo civilizado. Eso solamente ocurrió a partir de 1825, cuando fue aislado por el químico Oersted. La primera obtención industrial del aluminio por vía química fue realizada en 1854, por Sainte-Claire Deville, que utilizó en su proceso químico cloruro doble de aluminio y sodio fundido, reduciéndolo con sodio. El proceso de Deville fue substituido con éxito por el proceso electrolítico a través de corriente eléctrica, descubierto al mismo tiempo en Francia por Paul Louis Toussaint Heroult y en los Estados Unidos por Charles Martin Hall. La bauxita usada en el siglo pasado, antes del aparecimiento de la industria de aluminio era originaria del Sur de Francia, del Norte de Irlanda y de los Estados Unidos. En 1917 fue alcanzado el primer millón de toneladas de producción anual de bauxita, cuando el mineral se había expandido a Austria, Hungría, Alemania y Guayana Británica. En el Brasil las primeras referencias sobre bauxita son encontradas en los Anales de la Escuela de Minas de Ouro Preto, de 1928. La utilización de bauxita en la producción de aluminio en escala industrial fue realizada por la primera vez en el país durante la 2a Guerra Mundial, en 1944, por Elquisa. En 1950, cuando la Alcan Alumínio do Brasil, adquirió Elquisa, se convirtió en la primera empresa multinacional a participar del mercado brasileño produciendo, además del aluminio primario, productos transformados. Hoy el aluminio forma parte de de la vida cotidiana de los brasileños y se caracteriza como uno de los materiales más importantes del siglo XX.
El uso de aluminio en forma de utensilios domésticos, latas de gaseosas, cervezas u otros embalajes, no provoca enfermedades y tampoco esta relacionado con el Mal de Alzheimer. Estudios realizados por la comunidad científica de todo el mundo en los últimos cinco años demuestran que no existen evidencias de interferencia del aluminio como causa o factor agravante del Mal de Alzheimer. Según la clasificación del FDA – Food and Drug Administration de los Estados Unidos – el aluminio se encuadra en la categoría de productos GRAS (Generally Recognized as Safe, que significa, productos generalmente reconocidos como seguros), lo que garantiza que no hay ningún tipo de acción nociva del metal en nuestro organismo. Investigaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS) también confirman que no hay restricciones de orden médica con relación al acondicionamiento de alimentos en embalajes de aluminio. Además, el aluminio está presente en nuestras vidas bajo diversas formas, tanto naturales, cuanto manufacturadas. El hecho es que estamos expuestos al aluminio contenido en el suelo, en el agua, en los alimentos y en medicamentos utilizados para tratamiento de la salud. Estudios realizados por FDA en 1995 demostraron que, en los Estados Unidos, las estimativas de exposiciones dietéticas para mujeres adultas son de 7 mg/día y para los hombres adultos de 8-9 mg/día. El total estimado de aluminio presente en todo el organismo de un adulto es de 35 a 40 mg. Apenas una parte mínima de la ingestión diaria de aluminio es absorbida por nuestro organismo (0,01%). Hasta las dietas especiales que contienen 90 mg/día o más de aluminio no pueden ser consideradas perjudiciales, pues nuestro organismo sano posee gran capacidad de depuración de este metal. De ese modo, sin ningún tipo de prejuicio para nuestra salud, es posible continuar usufructuando los innumerables beneficios de este material.
Al incorporar sistemas de edificación en aluminio a tus proyectos tienes la ventaja de trabajar con un material con gran potencial de sostenibilidad: -El aluminio es el único metal con capacidad ilimitada de reciclaje sin pérdida de calidad. -Más del 85% del aluminio que se emplea en la edificación se recupera. -Producir aluminio mediante el reciclado requiere únicamente el 5% de la energía necesaria para obtenerlo desde la bauxita. -En la producción de aluminio se utiliza principalmente energía hidroeléctrica, una energía renovable. -La bauxita, materia prima para el aluminio, es uno de los elementos más abundantes de la corteza terrestre y nunca se agotará. Un adecuado aislamiento térmico de la envolvente del edificio permite reducir de manera significativa las necesidades de consumo de energía, y es ahí donde los sistemas de aluminio juegan un papel muy importante ya que sus barreras termicas limitan las pérdidas o ganancias de calor. El uso de ventanas de rotura de puente térmico supone un ahorro de hasta el 40% de energía.

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